Mi perro arrastra el culo por el suelo: causas y qué hacer
Tu perro se sienta y avanza unos metros arrastrando el trasero por la alfombra, el césped o la acera. La escena puede resultar cómica, pero normalmente significa que siente picor, presión, dolor o alguna molestia alrededor del ano.
Las glándulas anales son una causa frecuente, aunque no la única. También puede haber irritación de la piel, restos pegados al pelo, parásitos u otros problemas que necesitan una exploración.
Si lo hace una sola vez y después está completamente normal, simplemente obsérvalo. Si se repite el comportamiento, se lame mucho, te impide tocarle la zona o muestra dolor, es mejor averiguar qué le molesta en lugar de intentar impedir la conducta.

¿Por qué los perros arrastran el culo?
Este comportamiento se conoce como scooting. El perro apoya el trasero y utiliza las patas delanteras para deslizarse. No es una manía: intenta aliviar una sensación desagradable.
Las causas más habituales son:
Sacos anales llenos, obstruidos o inflamados.
Restos de heces, barro, pelo apelmazado o algún cuerpo extraño.
Irritación, dermatitis o alergia.
Parásitos intestinales.
Heridas, bultos o inflamación alrededor del ano.
Fístulas perianales o tumores.
Mirar la zona puede aportar alguna pista, pero muchas veces el problema no es visible desde fuera.
¿Qué son las glándulas anales?
Los llamados sacos o glándulas anales son dos pequeñas bolsas situadas a ambos lados del ano, aproximadamente en las posiciones de las cuatro y las ocho de un reloj. Almacenan una secreción de olor intenso que forma parte de la comunicación olfativa del perro.
Normalmente se vacían al defecar gracias a la presión de las heces y a la contracción de los músculos de la zona. También pueden liberar su contenido cuando el perro siente miedo o una gran excitación.
Si la secreción no sale correctamente, se vuelve más espesa y el saco puede quedar lleno u obstruido. A partir de ahí puede aparecer inflamación, infección y, en casos más avanzados, un absceso.
Señales de un problema en los sacos anales
Además de arrastrar el trasero, puedes notar que tu perro:
Se lame o mordisquea insistentemente el ano o la base de la cola.
Se sienta de forma brusca o evita sentarse.
Desprende un olor fuerte parecido al pescado.
Tiene dolor o hace esfuerzo al defecar.
Se gira repetidamente para mirar su parte trasera.
Está irritable y no permite que le toquen la cola.
Presenta enrojecimiento o un bulto junto al ano.
Un perro con dolor puede intentar morder aunque normalmente sea muy dócil. No manipules una zona inflamada o dolorosa.
¿Por qué se obstruyen las glándulas anales?
En algunos perros ocurre una sola vez y no vuelve a repetirse. Otros tienen una mayor predisposición. Entre los factores asociados se encuentran:
Heces blandas o diarrea, que ejercen menos presión sobre los sacos.
Estreñimiento o alteraciones repetidas de las deposiciones.
Sobrepeso y menor tono muscular en la zona.
Inflamación de la piel o alergias.
Conductos estrechos o secreciones especialmente densas.
Episodios previos de obstrucción o infección.
Los perros pequeños presentan estos problemas con mayor frecuencia, pero pueden aparecer en animales de cualquier tamaño.
Cuando las molestias se repiten, no basta con vaciar los sacos una y otra vez. Es importante buscar factores como la consistencia de las heces, el peso, la alimentación o una posible enfermedad alérgica.
No siempre son las glándulas: otras posibles causas
Restos pegados al pelo
Las heces blandas pueden quedar adheridas, especialmente en perros de pelo largo. Si el perro está tranquilo y no siente dolor, puedes limpiar suavemente la zona con agua templada. No tires de un objeto que parezca clavado o que no salga con facilidad.
Parásitos intestinales
Algunos parásitos producen picor alrededor del ano. Los segmentos de tenia pueden parecer pequeños granos de arroz en el pelo, las heces o la cama. Arrastrar el trasero no confirma que existan parásitos: para elegir el tratamiento correcto puede ser necesario analizar una muestra de heces.
Alergia o irritación de la piel
Los perros con alergia pueden tener inflamación alrededor del ano y problemas recurrentes en los sacos anales. A menudo también se lamen las patas, se rascan, sufren otitis o presentan la piel enrojecida.
Bultos y otras enfermedades perianales
Un bulto, una fístula o una lesión también pueden causar dolor y lamido. En perros mayores, un saco anal firme, aumentado de tamaño o que no se vacía debe estudiarse para descartar un tumor. No es la causa más habitual, pero es una razón importante para no tratar todos los casos como una simple acumulación de secreción.
Otras enfermedades
Existen otras enfermedades cutáneas que, aunque son menos frecuentes que las alergias, también están asociadas con el prurito perianal, como sarnas, enfermedades inmunomediadas, demodicosis...

¿Puedo vaciarle las glándulas anales en casa?
No es recomendable hacerlo sin que un veterinario haya confirmado el problema y te haya enseñado la técnica para ese perro.
"Exprimir" una zona inflamada puede causar mucho dolor. Una presión incorrecta puede dañar el conducto o los tejidos y no permite saber si existe una infección, un absceso o una masa. Además, un vaciado externo puede no eliminar bien el contenido espeso.
Tampoco es necesario vaciar rutinariamente las glándulas de un perro sano que nunca ha mostrado molestias. La mayoría de los perros las vacía de forma natural. Manipularlas con demasiada frecuencia puede irritar la zona y generar problemas posteriores.
Cuándo debes acudir al veterinario
Pide cita en el Club Veterinario de la calle Tribaldos, 16 del barrio de Hortaleza - Canillas en Madrid si el arrastre se repite, si tu perro se lame insistentemente la zona anal o si notas mal olor, dolor o cambios al defecar.
La atención debe ser más rápida cuando aparece:
Hinchazón roja o caliente junto al ano.
Sangre, pus o una herida por la que sale líquido.
Dolor intenso, quejidos o reacción de tu perro cuando intentas tocarle la cola.
Dificultad para defecar.
Apatía, fiebre o falta de apetito.
Un bulto firme o un problema que recurre con frecuencia.
Un absceso puede romperse y dejar una herida al lado del ano. Aunque al salir el contenido parezca que la presión ha disminuido, el perro necesita valoración y tratamiento.
¿Cómo se diagnostica y se trata?
En consulta revisaremos la piel, el ano y los sacos anales. Una exploración rectal permite comprobar si están llenos, si su contenido es anormal y si existe dolor, inflamación o una masa.
El tratamiento dependerá del hallazgo:
Vaciado cuidadoso cuando existe una obstrucción simple.
Lavado del saco si el contenido es demasiado espeso o está alterado.
Tratamiento del dolor y la inflamación.
Terapia láser
Drenaje y curas si se ha formado un absceso.
Citología, cultivo, ecografía o biopsia en casos recurrentes o cuando se detecta una masa.
Los antibióticos no son necesarios en todos los perros que arrastran el trasero. Del mismo modo, desparasitar a ciegas no resuelve un problema de glándulas ni sustituye el diagnóstico.
¿Se puede prevenir?
No todos los episodios pueden evitarse, pero estas medidas ayudan a reducir algunos factores de riesgo:
Mantén a tu perro en un peso saludable.
Consulta si presenta diarreas, estreñimiento o heces blandas repetidas.
Sigue una desparasitación adaptada a su estilo de vida.
Controla las alergias y los problemas de piel.
No cambies la dieta ni añadas fibra por tu cuenta.
En algunos perros, podemos recomendar ajustar la alimentación o aumentar la fibra para mejorar el volumen y la consistencia de las heces. La cantidad y el tipo deben individualizarse: añadir fibra indiscriminadamente no es la solución para todos los casos.
Cuando los problemas son muy frecuentes o graves y no responden al tratamiento médico, puede valorarse la extirpación quirúrgica de los sacos. Es una opción reservada para casos seleccionados porque la intervención puede tener complicaciones.
En Club Veterinario Argos podemos ayudarte
Si tu perro arrastra el culo, se lame mucho o desprende un olor extraño, en Club Veterinario Argos, en la calle Tribaldos 16, Hortaleza–Canillas (Madrid), podemos revisar la zona y tratar la causa real de la molestia.
No esperes a que una obstrucción sencilla se convierta en una infección dolorosa. Una exploración permite diferenciar un problema de sacos anales de otras causas que necesitan un tratamiento distinto.
Pide cita: 91 388 38 98 / 619 98 99 98.
Paula vive cerca de la Plaza de Andrés Jáuregui y cuando acudió a consulta, llevaba unos días observando que Sixty, su perro cruce de Schnauzer arrastraba el trasero en casa, y en el césped cada vez que salía a la calle. Tras la exploración y con la información proporcionada por Paula, comenzamos el protocolo de diagnóstico de alergias. Finalmente diagnosticamos una alergia a diferentes pólenes y a varios alimentos, como el cordero.
Preguntas frecuentes
¿Que mi perro arrastre el culo significa que tiene lombrices?
No necesariamente. Los parásitos son una posibilidad, pero los sacos anales, la irritación de la piel y los restos adheridos son también causas frecuentes. Si la conducta se repite, conviene identificar el origen antes de tratarlo.
¿Debo vaciarle las glándulas anales cada mes?
No si el perro está sano y las vacía con normalidad. El vaciado periódico solo debería realizarse cuando existe una indicación concreta y siguiendo la pauta del veterinario.
¿Puede hacerlo una peluquería canina?
Si existe dolor, inflamación o un problema recurrente, debe examinarlo un veterinario. El vaciado rutinario sin indicación puede ser innecesario y no permite diagnosticar una infección, un absceso o una masa.
¿El olor a pescado significa que están infectadas?
Ese olor suele proceder de la secreción de los sacos anales, pero no demuestra por sí solo que exista infección. Algunos perros liberan una pequeña cantidad cuando se asustan. Si el olor persiste o aparece junto con dolor, lamido, hinchazón o secreción anormal, pide cita.
¿Es urgente si ha salido sangre o pus junto al ano?
Sí, necesita valoración veterinaria cuanto antes. Puede haberse formado o roto un absceso y la zona suele ser muy dolorosa.
¿La fibra soluciona los problemas de glándulas anales?
Puede ayudar a algunos perros al mejorar el volumen o la consistencia de las heces, pero no sirve para todos y no trata por sí sola una infección o un absceso. Antes de añadirla, conviene conocer la causa y recibir una recomendación adaptada.




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